Como una infidelidad, conllevo a otra, y con esto... llegar a la obsesión!...

sábado, 13 de julio de 2013

Capitulo 40

La decisión de perdonar a Bill alivió la carga que llevaba en el corazón. Sabía que las cosas habían cambiado drásticamente entre nosotros, pero mi perdón me permitía volver a concebir esperanzas. Tanto, que cuando a las cinco y media llegué al aparcamiento del hotel estaba muy excitada. Bill me había llamado a las tres para decirme que no dejaba de pensar en mí y desde entonces estaba sonriendo como una tonta. No le respondí cuando me llamó a casa por si acaso Tom estaba escuchando, pero sí hablamos por el móvil.

Le había preguntado que me diera alguna pista sobre el sitio al que me iba a llevar, y lo único que me dijo fue que llevara unas sandalias.

Tenía que admitir que estaba muy nerviosa, pero en el buen sentido. Aquello era justamente lo que necesitaba. Un tiempo para salir juntos, como una joven pareja enamorada en vez de como un matrimonio que intentaba superar sus problemas.

Y además con Tom en el otro extremo del país. Era como si me hubiese tocado la lotería.
Llevaba unas sandalias doradas y un vestido de algodón rosa y vaporoso, ideal para facilitar el acceso a determinadas partes de mi cuerpo.

Pero estaba decidida a que no acabásemos en la cama. El sexo era un recurso muy fácil y no serviría para solucionar la situación. Además, yo quería que Bill me deseara y sedujera.

Bill me estaba esperando en recepción. Nada más verme, me tomó en sus brazos y me besó delante de todo el mundo.

Y a mí me gustó que lo hiciera.

Antes de que el deseo nos llevara a una de las habitaciones del hotel, di un paso atrás y me sujeté el bolso bajo el brazo.

—¿Adónde vamos?

—Ya lo verás.

—¿No hay pistas?

—No hay pistas.

—¿Vamos a llevar los dos coches?

—Sólo si tú quieres.

Negué con la cabeza.

—No. Prefiero ir contigo. Confío en ti —añadí con una sonrisa.

Bill me agarró la mano y juntos nos dirigimos hacia su Cadillac Escalade. Nos separamos únicamente para subir al vehículo, y una vez dentro volvimos a juntar las manos. Bill volvió a besarme con tanto sentimiento que el corazón se me
 hinchó de calor.

—Tranquilo, vaquero —le dije con voz temblorosa. A pesar de mi decisión de no tener sexo con él aquella noche, lo que más deseaba en esos momentos era ir a casa y reencontrarnos a un nivel puramente físico.

Pero no se me ocurrió sugerirlo, porque era mucho más importante tener una cita de verdad en la que pudiéramos hablar y asirnos de la mano. Si al final de la cita acabábamos frustrados sexualmente, esperaríamos la siguiente con mayor ilusión. Y además, si me acostaba con Bill nada más verlo, lo haría para intentar sacarme a Tom de la cabeza.

Sólo tendríamos sexo cuando ambos estuviéramos listos para dar ese paso.

—¿Y ahora vas a decirme adónde vamos? —le pregunté cuando salimos del aparcamiento.

—Fuiste tú la que quería que te sorprendiera.

Hice un mohín con los labios.

—No sabía que fueras a tomarme en serio.

Bill me agarró la mano y se la llevó a su regazo.

—Tranquila… Seguro que te gusta.

Me hice una idea de nuestro destino cuando Bill tomó la I-4 en dirección oeste, hacia Tampa, la playa y Sarasota, un lugar al que solíamos ir los fines de semana al principio de nuestro matrimonio.

Hicimos el trayecto en agradable silencio, escuchando la música jazz que sonaba por el equipo estéreo. Habíamos discutido amargamente sobre todo lo ocurrido y yo no quería seguir haciéndolo. Isabel había salido de la vida de Bill y yo estaba intentando echar a Tom de la mía.

Desde ese momento en adelante, nos concentraríamos exclusivamente en nosotros.
Una hora después, Bill aparcó junto a una bonita playa de Tampa. Salimos del coche y él sacó una gran cesta de picnic y una manta del maletero.

—Un picnic en la playa —dije con una sonrisa. —¿Cuándo fue la última vez que hicimos esto? ¿Hace siete años, tal vez?

—Más o menos.

Caminamos hacia una zona de la playa que estaba desierta, y allí ayudé a Bill a extender la manta sobre la arena.

—Siéntate y cierra los ojos —me ordenó él.

—Vale.

—Y no mires.

—No miro. Pero no me hagas esperar mucho.

Lo oí sentarse a mi lado y abrir la cesta. Entonces me estremecí ligeramente al
sentir algo frío en los labios.

—Abre la boca.


Obedecí y algo áspero me rozó la lengua. Me costó un momento darme cuenta de que sólo podía ser una fresa.

—Muérdela.

Lo hice y la boca se me llenó con el sabor dulce y ácido de la fruta.

—Mmm.

—Mantén los ojos cerrados.

—Está bien, está bien —protesté en tono burlón.

Un momento después sentí otra cosa en los labios. Estaba húmedo y muy frío.
¿Un cubito de hielo?

No, por el olor parecía más bien un trozo de piña. La mordí y gemí de delicia.

—Fresas y piña, mis dos frutas favoritas. ¿Qué será lo siguiente?

—Lo mejor de todo.

Abrí los ojos sin poder evitarlo.

—¡Eh! —protestó Bill.

—Lo siento —me disculpé y me tapé los ojos con las manos.

Los próximos segundos transcurrieron en silencio, aunque podía oír las manos de Bill hurgando en la cesta, las olas rompiendo en la orilla y el graznido de las gaviotas en el aire.

—Me están doliendo las manos —dije.

—La espera merecerá la pena —me aseguró Bill.

No debió de pasar más de un minuto, pero a mí me parecieron horas. De repente sentí algo alrededor de la muñeca.

¿Sería…?

Sí, lo era. Bill me estaba abrochando una joya en la muñeca.

—Y ahora…

—¿Puedo mirar ya?

Los dos hablamos al mismo tiempo.

—Sí. Ya puedes mirar.

Bajé las manos y abrí los ojos. Me fijé en la muñeca y ahogué un gemido de asombro.

—¿Te gusta?

—¿Gustarme? Oh, Dios mío… ¡Es precioso!

«Precioso» era decir poco. El brazalete estaba labrado en platino con incrustaciones de diamantes y rubíes.

Conocía muy bien aquella pieza, porque ya la había visto antes.

—La querías para nuestro primer aniversario — dijo Bill—. Pero en aquel
momento me pareció demasiado… —dejó la frase sin terminar—. Ahora me he dado cuenta de que el precio no importa comparado con tu felicidad. Si tú eres feliz, yo también lo soy.

—Oh, cariño… —lo besé no sólo para expresarle mi agradecimiento, sino también mi amor.
Bill sirvió champán para ambos, y a punto estuve de no aceptar la copa. Pero no era el momento de decirle que estaba embarazada, y de todos modos una sola copa no me haría daño.

—Por un nuevo comienzo —brindó él.

Me sentía muy bien al dar el primer paso para salvar nuestro matrimonio.

Sabía que era el momento de hacerlo.

Mis ánimos estaban por las nubes cuando Bill y yo volvimos al aparcamiento del hotel y él me dio un beso de buenas noches. Y también cuando me dio otro beso de buenas noches. Había apagado el móvil mientras estaba con él, pues no quería arriesgarme a recibir una llamada de Tom. Pero en cuanto estuve en mi coche volví a encenderlo.

Y enseguida se puso a sonar.

Era el número de Bill.

—Hola.

—Ahora y siempre, (Tu) —dijo—. Te amo.

—Y yo a ti.

—Buenas noches.

—Buenas noches, Bill.

Tom me llamó una hora después. Fingí que me alegraba de oírlo, pero también adopté un tono débil y le dije que estaba enferma.

—¿Es el bebé?

—No —dije con voz ronca—. Creo que estoy pillando un resfriado. Me he tomado un poco de té con miel y limón y me voy a acostar. Mañana estaré bien.

—Odio decirte esto, pero ha habido un problema con el rodaje y voy a retrasarme un día más.

—Oh, no.

—Ojalá pudiera estar ahora mismo contigo.

—Pronto estaremos juntos.

—¿Has hablado con tu marido?

Una pausa.

—Sí. Se lo he dicho, Tom. Ya sabe que se ha acabado para siempre.

—Me alegro mucho, hermosa. Me gustaría poder celebrarlo contigo.

—Tendremos que resolver el asunto del divorcio y puede que lleve algún tiempo.

Será complicado.

—Lo superaremos. Y cuando todo esté resuelto, nos casaremos.

—Sí, cariño. ¿Te importa que hablemos mañana? Estoy muy…

—Por supuesto. Vete a descansar.

Respiré con alivio cuando cortamos la comunicación.







Saludos chicas, gracias por los comentarios y gracias a las chicas que me siguen y escriben por twitter, espero disfruten el capitulo, ya no falta nada para el final! Bueno me despido aun tengo muchas cosas que hacer de la universidad, por fin ya vienen las vacaciones! Bueno Os quiero una vez más gracia s por los comentarios, Cuídense nos leemos!

3 comentarios:

  1. Te juro q estoy muy ansiosa por el final!!
    Osea q pasara con Tom el no estara tranquilo y Bill aceptara a ese bb es mas q pasara con el bb!!
    Siguelaaa esta hermosa la fic.. Aunq ya me hago una dia cuando empieza la fic tu describes el presente de (tn) y ella cuenta como lo conocio asi q yo creo q esi tiene mucho ver con el final no??..

    Amo tu fic.. Al fin te encontre en twitter ;)

    bye cuidate

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  2. Ay, todo estaba perfecto hasta que leí que Tom le llamaba a (Tú). Joder, no puedo esperar al final: ¡ojalá Tom muera! :@ Bueno, no e.e.
    Schessei, ahora tengo que esperar más tiempo para que subas. Ni modo xD. Yo ya estoy de vacaciones. Pobre de ti xd.

    ¡Sube pronto!
    ¡Saludos! *-*/

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  3. Hola! Sorry por comentar hasta ahora xD Hay no TN olvidate de Tom y vuelve con Bill el es el mejor hombre del mundo!! (No es que Tom no pero asusta) hay no! No quiero que termine!!! Me encanta esta nove sinceramente me encanta!

    Espero publiques pronto Mika! Saludos besos y abrazos!

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